Los Despedidos Injustamente

Como el Municipio de Cayambe es un Municipio millonario porque así lo ha decidido el triunvirato que lo dirige, este puede darse el lujo de comprar muebles nuevos, decorar lujosamente sus oficinas y pagar por renuncias obligatorias.

Respecto a estas ultimas no se dice nada y por lo tanto me veo en la obligación de dar a conocer a la ciudadanía, lo que la prensa se lo oculta para congraciarse con el triunvirato.

Se le saca del Municipio a José Antonio (Cotona) Hidalgo por hablar bien de mi, si eso fuera delito todo Cayambe menos los panas deberían estar presos.  Es una manera de hacer daño a un cayambeño honrado, que trabajaba en recaudaciones y que es respetado y querido por todos los que le conocen.

La renuncia obligatoria del ingeniero Eduardo Moran se da sin duda alguna por ser honrado cosa incompatible con los corruptos de Perugachi, Noboa y Granda, no veo otra razón. Eduardo Moran ha dedicado su vida a servir al cantón Cayambe, en el 87 fue pieza clave en la reconstrucción de Ayora  después del terremoto. Luego trabajó en fundaciones que ayudan a los más pobres del cantón. En el municipio se encargó de la ejecución de los proyectos comunitarios que tanto éxito tuvieron en mi administración. Con su dirección técnica se construyeron decenas de sistemas de agua potable, se adoquinaron decenas de calles en la ciudad y sus parroquias y se construyeron cientos de metros de alcantarillas.

Se quiere hacer renunciar a Wilson Chico quien inteligentemente no firma, pues sabe que los que entraron por concurso no se les puede aplicar el 813. La razón, inculparle  del delito cometido por el cuñado de Quilumbango, nuevo chofer municipal que fundió la maquina de la camioneta Mazda Crema.

Geovani Quilumbango director de talento humano es el pana que más parientes mete al municipio, su cuñado Jorge Silva entró de chofer, el pariente de su mujer Fernando Fiallos es quien le da haciendo todo al incapaz de Perugachi, el es el director de directores.

 

Con fecha 16 de Mayo el concejal Salvador Rojas informa al alcalde sobre la negligencia del chofer durante una visita suya de tres días al Oriente. Lo que no informa Rojas es para que y porqué el se fue al Oriente el 10, 11, y 12 de Mayo.    Cito textualmente, note el lector la pésima redacción.

«el señor Jorge Silva chofer del vehículo, no tomo las precauciones necesarias al momento de encender el vehículo no reviso el agua y luego no se percato en la pluma de temperatura que se encontraba encendida a lo máximo razón por lo cual se recalentó el motor.»

El vehículo quedo hecho pedazos, así lo informa el jefe de mecánica Wilson Chico.

El chofer Jorge Silva admite no haber revisado el agua a diario.

Se aplica la ley de los panas, se perdona a Silva, por ser cuñado del pana Quilumbango  director administrativo y se condena a Chico por no ser pana.

La pregunta del millón es: ¿Para que sirve el Auditor Interno de la Contraloría?

 

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